jueves, 12 de abril de 2012

Hastío y demagogia

Dicen que Europa está harta de los países del Sur, y habrá que preguntarse si éstos no estarán hartos del menosprecio del Norte por nuestra forma de vivir y de ser. En el Mediterráneo no serían posibles los atormentados films de Bergman, ni en el Báltico, los flamígeros barroquismos andaluces o napolitanos. Lo escribía André Maurois en “El arte de vivir” y lo ratifican los “senequismos” de José Mª Pemán o el contrastado dramatismo de García Lorca. Bastará leer a Albert Camus para cerciorarse de la genética de la interacción entre el hombre y el paisaje y viceversa. Con todo, esa incomprensión se agranda en lo económico y político ¿Estará fallando la fundamentación histórica y humana de los europeos? ¿Quieren de nuevo los germanos entronizar su imperio sobre Europa? Cada vez me disgusta más la Sra. Merkel, educada en la pedagogía germano-soviética de la República Democrática de Hönecker. Un dudoso ADN.

En 1832 el poeta ruso Mijaíl Lérmontov en su poemario “El velero” deposita esta sentencia: “y él, demente, tormenta pide, como si en la tormenta hubiese paz”.

En esa tesitura nos hallamos. La izquierda ha sido barrida en la contienda del 20N; tan sólo la pétrea resistencia de los comunistas residuales en Europa (IU, Verdes y adláteres) ha logrado subsistir  como una reliquia del fracaso de ayer. El voto los devoró por haber propiciado el mayor desastre de gobernación en nuestra historia democrática, sólo comparable a la desintegración de UCD en 1982, y sin sombra de la grandeza de Suárez en su etapa de la Transición. ZP ha sido el paradigma del mal gobierno, de todo aquello que no se debe hacer. Y con él, Rubalcaba el diabólico, discípulo de Maquiavelo que amenaza con volvernos dementes a cuantos tratamos de comprender su intrincada lógica reversible, mutante y atormentada, pues no de otra manera cabe adjetivar sus ingentes contradicciones, el amargo sabor de su cinismo y el poderoso raciocinio de su mente tan privilegiada como perversa para con la Ética ¿He dicho Ética? ¿De qué color es la Ética, hoy, ilustre socialista de la tormenta? Corresponsable de los desaguisados entre 2004 y 2011, ahora se pretende redimir, látigo de quienes han llegado al poder para remediar los cráteres y los cánceres del zapaterismo rubalcabiano, y echar mano del bisturí para sajar los tumores legados por él y los suyos ¿Con qué rostro se pueden proferir sus descalificadoras demagogias, impertérrito ante la debacle que él mismo nos legó? La tormenta del “demente”; la incoherencia del sabio loco: una invocación al desconcierto general.

Harto de ver lo que veo, de escuchar lo que oigo, del lenguaje forjado en manos de esotéricos personajes de la dialéctica enfebrecida y mentirosa ¡Basta ya de tramposas frases, de mentiras con señuelo de verdad! Engaño de quienes pretenden sacarnos de este cenagal por la vía del escapismo independentista. Barbaridad de los que tratan de organizar el caos a partir de la entelequia sindical: a mayor desorden, mejores perspectivas… ¿Es esa la lógica de los prediluvianos Cándido Méndez y Toxo, perversos de la dialéctica farsante? La economía se construye desde el orden edificado por la laboriosidad y el esfuerzo. Sólo así llegará la inversión. Mas, financiar desde el propio sistema a los adversarios del mismo, hijos de ideologías peregrinas y enterradas, se asemeja más al suicidio que al porvenir. Pensar que un país se levanta desde el caos a la griega, como ciertos bárbaros pretenden en la Barcelona ateniense, okupa e incendiaria, viene a ser un avatar tan prometedor como sembrar trigo en el Sáhara. Si algún despistado estima que Andalucía saldrá de su postración subvencionada a base de demagogos y montañas del PER y de fondos de reptiles a beneficio de sinvergüenzas y ociosos, será quizá un sueño del “Apocalypse Now”, el filme de la “tormenta” vietnamita ¿A dónde nos quieren conducir?

La demagogia me flagela: es un insulto para la inteligencia; han perdido el rumbo esos políticos que abusan de la semántica y retuercen a Aristóteles abusivamente como si fuere un calcetín. Por la salud de la política y su dignificación, merecerían el anatema ¿No sale el sol acaso para las inteligencias? Si los partidos políticos no reaccionan, acabaremos en el hastío de tanta basura. Imploremos algo más de sentido común y de ética antes de que la ceguera oscurezca el horizonte y, como Stefan Zweig, nos muramos de nostalgia por “el mundo de ayer”. La Historia cambió, Sr. Rubalcaba.

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