viernes, 23 de diciembre de 2011

Intervenció Àgora TV3 Dilluns 19/12/2011

La herencia

Hace tiempo no me gusta lo que veo. Lo siento por los optimistas redomados, esos que no ven por los ojos, ni sus oídos escuchan el rumor de la calle o el clamor del infortunio. Conozco de años ese infundio de pesimista, derrotista, apocalíptico…Ellos, salvo que cuenten con la herencia de papá, se enteran de que algo ocurre cuando todos sus hijos se quedan en paro y llaman a su puerta en busca de remedios ¡Optimistas de la necedad, qué diablos! También el Rey era optimista y acaba de proclamar que “vienen tiempos duros para España” ¿Sólo ahora se enteran y no cuando el pre-depresivo ZP andaba errante en la gobernación? Dicen que nadie le llama ahora, tan sólo Rajoy, y eso no es para mí una sorpresa, catador ya de silencios y olvidos de tantos otros al bajarse del coche oficial. De pronto, solos y desnudos. Sin remedio y sin careta: eran de verdad –al fin- ellos mismos. De ahí a la depresión, un paso y un psicólogo. Nadie en esta hora quedará inmune de torpezas, ni podrá esgrimir impunidad ante sus errores. Chirac, ex presidente francés condenado a dos años de cárcel por malversación de fondos públicos. Berlusconi desposeído de sus escandalosas actitudes preeminentes de gobernante presuntuoso y pillo. Papandreu desplazado de su poder ganado en Grecia en lid democrática y legítima. Merkel ahogando a Europa con su tozudez. Sarkozy predicando posturas grandilocuentes y hueras. Zapatero camino de un tristísimo retiro –a su edad, prematuro y amargo- emulando a Ovidio en su destierro de la Roma que lo excluía por su escandaloso Ars Amandi (“illius tristissima noctis imago…”). Mas, qué demoníaca herencia nos ha legado ZP: hemos retrocedido al nivel del PIB per cápita de 2002; a partir de 2007 hemos perdido 5 puntos de riqueza per cápita; con auxilio de Pajín, Aído y todas esas señoras de la progresía, ha envejecido la población española con 113.000 abortos más en 2010 (¿Quién pagará las pensiones y soportará el Estado de Bienestar?) Nos hemos distanciado más aún de la media de la OCDE en paro rozando el 23% y los 5 millones…y los jóvenes contemplando el más allá de las fronteras ibéricas para subsanar su angustia profesional. España hoy exporta talentos, mientras las empresas fallecen irremediablemente y los sindicatos no quieren atender a razones a extramuros de sus privilegios casi mafiosos.

¡Vaya si llegan “tiempos duros” Majestad, aunque no le alcancen a Urdangarín, ni a los “cajeros” que saquearon las Cajas con su jubilación, ni a los “ladrilleros” que han hundido las finanzas y los bancos, mientras éstos asfixian a los pequeños y medianos empresarios ¿De dónde saldrán los sueldos y las fábricas? Vaya si llegarán “tiempos duros”, si los tribunales se poblaron de sumarios de corruptos. Nada edificantes los procederes de los últimos gobiernos autonómicos, ni el descontrol de las Finanzas Públicas, ni el diluvio de la Deuda enloquecida, ni los “Gurtel” de Valencia o las CAM o las Caja Castilla-La Mancha, sólo por un ejemplo, ni esos ERE fraudulentos de Andalucía, ni las cuentas del Gran Capitán del Tripartito catalán. Dios, ¡qué tropa! Ahora conocerán los ciudadanos la magnitud de la herencia de ZP, de sus dos Legislaturas sin rumbo sobradas de estupideces y pretextos retroactivos ¿Había que encabronar de nuevo las dos Españas de Machado? ¿Había que reacreditar al “Buscón don Pablos” o las picardías del “Lazarillo de Tormes” nuevamente?
Entiendo que, llegado a este punto, hay que regenerar el orgullo patrio, agrupar los recursos, quitarles el poder a los corruptos o a los corruptibles, exigir a la Fiscalía y a los jueces aplicar la Ley hasta la última coma; de otro modo será volver a empezar. Y así nacen los gravísimos riesgos. Deseo suerte a Rajoy, y unos ejercicios cuaresmales a ZP y toda la pléyade socialista que nos han legado esta herencia envenenada y sórdida.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Reformas en la tierra prometida

Desde hace tres años estoy trabajando en una biografía de Manuel Fraga, lejos de la tentación hagiográfica de otros tiempos, mucho más próxima al interés crítico por una figura humana y política destacadísima en la historia española del siglo XX. Son 50 años de vida de un hombre de Estado, aunque algunos desde la izquierda difícilmente lo reconocerán. Sin Fraga este país carecería de un partido tan potente en el centro-derecha, pues nadie como él hubiera sido capaz de atar las costuras del viejo régimen redimido, del postfranquismo y del anti-franquismo moderado en torno a una formulación del centro (su teoría publicada por editorial Grijalbo) que Adolfo Suárez se apropió, tras su máximo error de los “siete magníficos”, y llevó a la diáspora política al núcleo que desde Barcelona y Madrid, fundó y compuso lo que hoy ha venido a ser el PP, la denominada Reforma Democrática Española (1975) y Reforma Democrática de Cataluña (1975). Aparte de los brillantes artículos indicadores de los senderos de la Transición que Fraga escribía desde su embajada londinense –y que este servidor trasladaba a La Vanguardia o ABC-, muchos documentos transicionales se redactaron desde GODSA (C/ Artistas, de Madrid) o Club Ágora (C/ Villarroel, de Barcelona) que forjaron una propuesta de Transición a la monarquía (documento “Los 100 primeros días de gobierno”, Londres, julio de 1975), textos y discursos en los que colaboraron no menos de sesenta personalidades (y de los que en parte se quiso atribuir su autoría Rafael Pérez Escobar de forma inexacta), dos documentos más deberán algún día ser profusamente analizados para entender la raíz de la reconstrucción del centro-derecha español: Llamamiento para una reforma democrática (cuerpo inicial del pensamiento del actual PP) y Libro blanco para una reforma democrática, en el que colaborarían personas aparentemente lejanas al ideario como Ramón Tamames (PCE), Fernández Ordóñez o el propio Leopoldo Calvo Sotelo.

Aquellos polvos trajeron estos lodos victoriosos de hoy, cuestión aparte de Adolfo Suárez y su UCD. A pesar de lo muchísimo que se ha publicado, estos entresijos fraguianos han quedado todavía en la penumbra, y harán justicia de la obra y el empuje de un político proverbial, a pesar de lo que de él han dicho algunos como Gregorio Morán et alii. Entre 1973 y 1975 la embajada londinense fue un hervidero de ideas, encuentros “extraños”, contactos con la oposición anti-franquista y toda suerte de arreglos que van desde la continencia del régimen contra la UMD de los militares incómodos al entendimiento con Mario Soares, ministro de AA.EE. del Portugal revolucionario, tal como el propio ex presidente portugués reconoce en sus Memorias. Toda esa intrahistoria cuando de verdad sea conocida, explicará muchas paradojas sorprendentes: el papel de Grijalbo y sus financiaciones, el regreso de Santiago Carrillo, la amistad comprometida de Fraga con Tamames comunista, las reuniones en Madrid entre Fraga, Fernández Ordóñez, Tamames, Manuel Manzón y el que suscribe, la intervención en el regreso de Tarradellas, etc. Ese Fraga oculto todavía aportará bastantes y notables sorpresas: era la cabeza de turco con la que la oposición al franquismo quiso abrir brecha en la muralla del régimen (portada de Por favor), a pesar de la maledicencia de otra portada titulada “Fragamanlis” con aviesa intención.

Este recordatorio viene a cuenta del grandísimo triunfo electoral del PP el 20-N, sin precedentes e impensable en aquella década de los 70. Rajoy ha culminado una obra de cuarenta años, con muchos nombres que se quedaron en el camino de su éxito, años difíciles en los que ni siquiera comulgaban con sus ideas bastantes de los que hoy disfrutan de la victoria y de sus rentas. Casi ninguno de los próceres ha llegado a la “tierra prometida”, como Moisés. De ahí que me parece un gesto digno de encomio en un país de tanto desagradecido, el hecho de que Rajoy acudiere, tras el triunfo, al “patrón” de 89 años a ofrecerle su postulación como senador por Galicia en la nueva Legislatura. Un detalle que honra a quien lo ha formulado, aunque los límites del tiempo y la salud impidan su cumplimiento. Fraga, desde el silencio, saborea el éxito de su causa y de los suyos, aunque por primera vez no será su figura la que destaque en el proscenio político español desde aquel 1962 en que llegó a un ministerio. Reformista y reformador en toda su carrera, a la postre se le honra con una mayoría absoluta del PP en el ocaso de su vida y con la inaplazable encomienda a Rajoy de renovadas reformas necesarias de un sistema democrático herido por los errores pródigamente perpetrados. Más de 4 millones de votos de diferencia con el PSOE refrendan esa voluntad del pueblo con una lección: no olvidar nunca el pasado, aunque sí superarlo.